martes 5 de julio de 2011

El síndrome River


Tras el descenso de River Plate a la segunda categoría del futbol argentino, se desarrollaron una serie interminable de acaloradas discusiones en las mesas de debate del ámbito deportivo y también de la esfera política. 
Aquí, una crítica de lo sucedido.


Sucede que la cuestión decadente del club “millonario” permitió a cientos de periodistas, sociólogos, analistas políticos, deportistas y políticos utilizarlo de manera oportunista. El contexto en el cual sucedió el descenso de River a “la B” se enmarca en un campeonato donde hubo denuncias de dirigentes y árbitros en donde se señalaba los manejos espurios en el arreglo de partidos o al menos de situaciones condicionantes en el desarrollo de éstos. Por otra parte, se encuadra dentro de las teorías conspirativas que toma como contendientes a Grondona-Passarella tras la discusión por el fallo arbitral de Lousteau luego del clásico ganado por Boca Jrs en la Bombonera, en donde se indicaba que por el pedido de renuncia de Passarella a Grondona, River sufriría las consecuencias ante los desmanes de su presidente y ex director técnico. 

Lejos de ubicar el escrito en una de estas recortadas categorías de análisis, en donde en la primera recae la responsabilidad sobre los árbitros o en la segunda donde se discute una pelea entre dos personajes iguales de soberbios; la realidad indica que el decadente proceso de River que culminó con su descenso a la segunda categoría del futbol argentino fue iniciado tras el fatídico campeonato en que finalizó último cuando su eterno rival de la Boca se consagró campeón. A partir de aquél momento el club de Núñez jamás pudo recuperarse.
Sin embargo, las cuestiones deportivas e inminentemente futbolísticas jamás fueron esgrimidas como causales de la lamentable campaña del descenso. Por el contrario, se expusieron como excusas, del decaimiento del 33 veces campeón argentino, las cuestiones políticas, dirigenciales y los manejos de la Asociación del Futbol Argentino y su capistote “Don” Julio Humberto Gondona.

Lo cierto del caso indica que los supuestos extradeportivos fueron elementos condicionantes de la situación de River y del futbol argentino por entero, sin embargo ello no amerita que la discusión por la crítica situación del equipo de River esté basada sólo en aquellos condicionantes, algo que no entendieron los analistas que concibieron la situación de la institución afectada sólo por los factores mencionados. 

Cuando River cayó derrotado frente a Belgrano de Córdoba en el “Gigante de Alberdi” la noticia era, claramente, la derrota del equipo porteño y no la victoria del cordobés. Si se analizan los 90 minutos de aquel juego se podrá vislumbrar que el “pirata” hizo más y demostró estar a la altura de las circunstancias para jugar en la máxima categoría del futbol argentino. Pese a ello, el empecinado periodismo de la metrópoli porteña soslayó la importancia de la victoria del club del interior y por el contrario agigantó la dimensión de la derrota que condicionaba la permanencia en Primera pero que no la determinaba para los millonarios. 

Así, una vez más el periodismo, erróneamente considerado nacional, disminuyó la trascendencia de una institución social y deportiva del interior de la Argentina. Peor fue la situación una vez conocido el resultado del descenso definitivo tras el empate en El Monumental. Paralelamente con ello, la violencia desatada en el estadio de River Plate desató una ola de opiniones, de especialistas del caso o no, en las cuales se volcaban diatribas hacia los responsables de la seguridad sean de carácter público o privado, algo que fue utilizado oportunamente por los políticos en campaña hacia las elecciones a Jefe de Gobierno por la Ciudad de Buenos Aires. Asimismo, hubo quienes observando el decaimiento de River y los actos de vandalismo tras su derrumbe deportivo e institucional, osaron comparar lo acontecido aquél día en Núñez con lo sucedido en el país el 19 y 20 de diciembre de 2001. Es decir, la coyuntura futbolística de “River a la B” fue empleada para realizar las más variadas y extravagantes analogías con la realidad política y social de la Argentina contemporánea. 

De hecho el manejo del “asunto River” fue y es manejado con sagacidad desde los sectores políticos que más responsabilidad tiene en esta cuestión en particular: el gobierno de la ciudad de Macri y el gobierno nacional de Kirchner y Garré en Seguridad. Valga como ejemplo que las decisiones más determinantes para el futuro de la institución “millonaria” con respecto a las sanciones que le caben por el accionar de sus hinchas durante y posteriores al partido se darán a conocer recién una vez pasadas las elecciones a Jefatura de Gobierno de Capital Federal a desarrollarse el 10 de julio, para que no generen efectos negativos para los contendientes entre los cuales se polarizó el proceso electoral. 

Una vez apaciguadas las aguas tras el “boom” que significó el descenso de River e instalado en el colectivo social que el equipo más ganador del futbol argentino a nivel de torneos locales jugará la segunda categoría, se dio inicio a las especulaciones de “si River estará listo para adecuarse a una categoría que no conoce”; “si River deberá adaptarse a la B o si la B deberá adaptarse a River”, etcétera etcétera. La razón una vez más la dio el poder de la AFA y el negocio que lo une con la televisación del “Futbol Para Todos”. Ahora, con la llegada River al Nacional B, el esquema futbolístico y mediático se somete a discusión. FPT transmitirá los partidos River en la segunda división, remárquese lo de sólo de River. Es decir, se discrimina al resto de los equipos, la mayoría del interior del país cuando el discurso oficial reza y predica a “diestra y siniestra” la “federalización del futbol”. Algo que demuestra ser sólo nominal, nunca fáctico. Y por si esto no fuera grave, ahora se insiste en el hecho de que a River no sólo no le cabría quita de puntos (a pesar de que le corresponde como a Nueva Chicago y Alte. Brown en su momento) tras los incidentes en las inmediaciones de su estadio sino que se analiza la posibilidad de incluir hinchada visitante en el NacionalB. Lejos de ser una crítica el hecho de que se vuelva a jugar con público del rival visitante, en el torneo de ascenso a primera, el interrogante atraviesa todas las coordenadas al preguntarnos ¿Por qué justo ahora que descendió River? ¿Justo cuando se habla de lo perjudicial que sería para la institución el hecho de no contar con su hinchada es cuando se piensa, de repente, en implementar esta medida? 

La respuesta, tal vez, se encuentre en el hecho de que River es River, y que como dijo Passarella “River está por sobre los hombres y los nombres”. La AFA implementó el sistema de promedios para salvar a River de caer en el descenso directo; ahora, tras su fatídica decaída, se lo intenta beneficiar en el ascenso. Está claro que la categoría es la que se adapta a River, al menos en lo estructural. Habrá que ver qué sucede en lo futbolístico. 

Un síndrome es, según la RAE, “un conjunto de síntomas característicos de una enfermedad”. Lo que sucede en el futbol argentino, en la actualidad, es ya el pasaje a esa enfermedad tan temida: la decadencia, el negocio, la MAFIA.

domingo 26 de junio de 2011

El anuncio y la pregunta

Las dos noticias más importantes y las dos, también, más esperadas en materia política a nivel nacional ya se realizaron; a saber: la postulación de Cristina Fernandez de Kirchner, actual presidente argetina, a la reelección; y la definición de su acompañante en la fórmula como vicepresidente que en este caso es Amado Boudou, actual Ministro de Economía.

La presidenta va por la reelección tras meses de especulación por parte de la oposición que dudaba sobre su participación en los próximos comicios ya que la veían sola, desgastada y ya sin la figura matrimonial del difunto Néstor Kirchner. No sólo la oposición ponía en duda su continuidad, parte de la prensa investigó acerca del estado de salud de la primer mandataria argentina para llegar a las conclusiones de que su estado físico y mental no era ni es el mejor, o el óptimo para poder afrontar cuatro años más de gobierno.

Cuando la presidente hizo finalmente el anuncio tan esperado sobre su voluntad de ir por la reelección, se puso fin a las especulaciones referentes a ese aspecto y se abordó el plano del lugar vacante frente a la vicepresidencia, actualmente a cargo del opositor Julio César Cleto Cobos. Se barajaron muchos nombres en la línea de sucesión: Abal Medina, Alicia Kirchner, Bossio, Boudou, entre otros. Finalmente se decidió que Boudou fuera su vicepresidente, un fiel kirchnerista que responde por el "modelo".

Tras el papelón que significó que un gobierno contenga a la oposición en sí mismo, como lo es el caso de Cobos en la vicepresidencia, una cosa era segura: el candidato en segundo término a la presidencia debía ser alguien obsecuente, con firme capacidad para no contradecir lo mandante por el presidente. El representante finalmente fue el Ministro de la cartera de Economía.

El anuncio, en cadena nacional, de continuar la "pelea" por un segundo mandato de CFK, más que despejar dudas y cerrar especulaciones, lo que hizo fue confirmar un rumor harto conocido: que en realidad la decisión de ir por cuatro años más en Casa Rosada ya estaba decidida de antemano hace tiempo, sólo faltaba hacerlo formalmente para obtener un saldo positivo en la recta final de la campaña, teniendo en cuenta que muchos políticos se candidatearon casi dos años antes de iniciarse los comicios.

En el plano de la historia...

Cristina Fernandez de Kirchner se suma a la lista de los presidentes que fueron en busca de la reelección. El primero de ellos fue Juan Domingo Perón que ascendió al poder tras la dictadura del '43, fue electo para 1946 y reelecto para 1953. Su gobierno fue abruptamente clausurado por el golpe de estado del '55 autodenominado "Revolución Libertadora". El segundo político en busca de su reelección y que también la obtuvo fue Carlos Saúl Menem, regente del país desde 1989 hasta 1999. Asumió el cargo en forma anticipada, y fue reelecto a mediados de los '90. Su gobierno terminó dejando al país con un saldo negativo en las cuentas públicas puertas adentro del país y puertas afuera también agigantando la deuda con el Fondo Monetario Internacional. Tanto Perón como Menem reformaron la constitución previamente a ser reelectos. Cristina Kirchner en caso de ganar las elecciones, sería la primer presidente reelecta sin necesidad de reformar la constitución. Pero, lo haría haciendo uso de la reforma de la constitución de la era menemista, era ahora aborrecida por el kirchnerismo.

Por otra parte, tanto Perón como Menem terminaron mal sus gobiernos. Perón fue destituído por el golpe. Menem, en cambio, dejó endeudado al país y con la mitad de la franja de la sociedad bajo el umbral de la pobreza. La pregunta, no sin inocencia, pasa por ver cómo finalizará su segunda gestión CFK en caso de ser reelecta; ya que por lo menos dentro del kirchnerismo ya dan por ganadas las elecciones por la fórmula Kirchner-Boudou.

martes 14 de junio de 2011

Día del escritor, entre risas y lamentos

Todos los 13 de junio se conmemora el día del escritor en Argentina. Es en honor al aniversario natalicio de uno de los grandes literatos argentinos: Leopoldo Lugones. Lugones fue en magnífico poeta, un hombre con una pluma increíble y su lectura es un ineludible paso para el estudio y la comprensión de la literatura argentina. Sin embargo, es a partir de la "lectura" política de Leopoldo Lugones que la tinta se corroe sobre el papel y la reflexión sobre su persona trasciende el campo literario.

Hablar de Lugones es hablar de la literatura y la vida política de un personaje histórico de la vida política y social nacionales que tuvo y aún tiene consecuencias en los espejismos de la actualidad política y cultural nacionales.

Considerar cualquier actividad alejado de "lo político" es una tarea inútil, y por supuesto que el campo simbólico y cultural de la literatura no escapa a esta simple regla. Los límites entre la política y la literatura son indivisibles; ya desde la creación y difusión del Matadero y La Cautiva de Echeverría puede verse un contenido explícitamente político en el primero y uno subyacente en el segundo.
Sin lugar a dudas el libro político por excelencia dentro de la literatura argentina es el Martín Fierro de José Hernández que tras la trama dramática de la coyuntura gauchesca de la época que narra se esconde una visceral crítica al sistema liberal en la primera parte; mientras que en la segunda se percibe una aceptación y una adaptación al mismo por parte del gaucho.
Lugones llamaba al Martín Fierro "el gran libro nacional de los argentinos".

Muchos objetarán que el escrito literario más político es el Facundo o "Civilización y Barbarie" de Sarmiento, sin embargo aquél escrito era manifiestamente político aunque, claro, contaba con el aditamento de ribetes narrativos propios de la pluma sarmientina.

La imposibilidad de separar la literatura de la política lleva a los cuestionamientos sobre la conmemoración del día del escritor y conlleva a explorar inextricablemente la vida política e ideológica de Leopoldo Lugones; su compromiso político.

Lugones nació en 1874 en el interior de la provincia de Córdoba, más precisamente en Villa María. Fue educado bajo una estricta doctrina católica. Cursó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de Montserrat. A los 22 años se traslada a Buenos Aires donde se casa con Juana Agudelo en donde continúa con su labor de escriba. En 1897 nace su único hijo: Leopoldo "Polo" Lugones, futuro comisario introductor de la picana como método de tortura.

Leopoldo Lugones en el campo ideológico pasó por el socialismo, el anarquismo, el liberalismo, el conservadurismo y el fascismo. Atravesó de izquierda a derecha todos los espectros ideológicos y fue un furibundo nacionalista. Es en este sentido que magnificaba la consideración de los próceres nacionales y de las principales figuras de la cultura argentina.

Eran usuales en Lugones, las exaltaciones de las obras de Sarmiento y de José Hernández, como el ya citado Martín Fierro. La extravagancia de las comparaciones que establecía Lugones de las obras argentinas llegaban al punto de ser homologadas, para él, en las grandes obras de la antigua Grecia. Decía Lugones: "Facundo y Recuerdos de provincia son nuestra Ilíada y nuestra Odisea. Martín Fierro nuestro Romancero (...)" (Historia de Sarmiento, Leopoldo Lugones, 1911).

Fue integrante partícipe de la Liga Patriótica Argentina, una agrupación oligárquica protofascista cuyos métodos son un antecedente de las operaciones realizadas por la AAA en los '70, cuya fundación se remonta a 1918 y 1919 contexto en el cual se insertan las luchas obreras de la "Semana Trágica". En 1923, bajo el patrocinio de la Liga Patriótica elogió el fascismo italiano y llamó a seguir su ejemplo en Argentina: "Italia acaba de enseñarnos, bajo la heroica reacción fascista encabezada por el admirable Mussolini, cuál debe ser el camino a seguir..." Es recordada su manifiesta frase sobre la fascistización del poder: "Yo quiero arriesgar algo que cuesta mucho decir en estos tiempos de paradoja libertaria y de fracasada, bien que audaz, ideología: ha sonado otra vez, para bien del mundo, la hora de la espada".

Pero la actividad política de Lugones no se queda sólo en lo activo e ideológico, sino que es parte de lo que el pensador marxista Antonio Gramsci ha denominado como "intelectuales orgánicos" que es la base sustentable desde lo teórico de cualquier sistema de gobierno y que, en este sentido, Lugones es un caso paradigmático.
Su responsabilidad, desde lo civil, en lo que fue el primer golpe militar de la argentina es considerable. Lo apoyó desde un principio y fue un activo y furibundo defensor desde el nacionalismo acérrimo que expresaba en cada línea de tinta derramada sobre el papel y desde el cual difundía sus ideas.

Por si fuera poco, la extensión represora desde el punto de vista ideológico de Lugones se hizo carne en la labor desempeñada por su hijo en función de comisario. Es conocido como "Polo" Lugones y su principal mérito pronturarial fue, sino la invención al menos la introducción de la pícana en la tortura de los detenidos políticos. Las paradojas de la historia harían ver que la mismísima hija del Polo, y la nieta del fascista abuelo Lugones, padecería en carne propia las "nobles ideas" a las cuales consagraron su vida Lugones padre e hijo. Así, es que Pirí Lugones, de profesión escritora y periodista como el abuelo, fue detenida desaparecida por un grupo de tareas de la última dictadura militar un 20 de diciembre de 1977 a la edad de 52 años. Una "subversiva", la "oveja negra de la familia".

Esta es la trama siniestra que esconde la consideración del día del escritor en la Argentina. Condenar desde lo ideológico a Leopoldo Lugones no es la tarea, ni desde lo escrito por él, sino desentrañar el mito de que la profesión del escriba es noble y pura.
Si se cae en la consideración de que por un pensamiento político determinado de un escritor no debe honrarse su perfil literario es que se cae en el macarthismo.
Sin embargo, la tragedia de Lugones excede lo estrictamente literario y abarca profundamente lo político. De hecho, son indisociables política y literatura. Además, Lugones como Vargas Llosa (por citar un escritor muy en boga), son personajes literarios muy fuertes pero también en lo político y no por ingenuidad; al contrario, ambos son muy conscientes de lo hecho en la
política. Borges, por el contrario era un grandísimo literato, pero un ingenuo políticamente hablando.

Es importante pensar cuántos escritores se comprometieron con las causas más nobles y no son recordados ni por sus escritos ni por su activismo. Y reflexionar a partir de ello, qué felicitaciones les brindamos a aquellos que se dicen escritores. Para algunos un lamento, para otros un orgullo.

domingo 12 de junio de 2011

Desierto


El sol marcó nuestro destino

Caminando en tus imágenes

Leones africanos temen mi captura

Pero no llores por mí ahora



Vida, locura y paraíso

Nos esperan en el horizonte

Grita más fuerte; y dejaré

De quemarme en tus ojos



Destruyes el agua al caer

No caigas

Las tres cruces me gritan

Sálvate tu mismo!!!



Muero de sed sin ti

Agoniza el pecado conmigo

Te necesito como el aire

Y el agua es tu querer


domingo 22 de mayo de 2011

Lo que EEUU resucitó, al matar a Bin Laden


Al parecer Bin Laden fue asesinado en la madrugada del domingo 1° de Mayo por tropas estadounidenses en Pakistán. La información oficial sobre el asesinato, con resistencia por parte del saudí de la familia real ante los soldados yanquis, puso en vilo a todo el mundo. Para muchos significó el fin del terror ultraislámico. Para otros, en cambio, significa el inicio de una nueva era de terrorismo globalizado.

Al analizar la magnitud del suceso desatado tras la eliminación física del líder de Al-Qaeda aparecen varias aristas por tocar. En primer plano, surge la política imperial y la campaña de desinformación mundial impulsada por los grandes oligopolios globales de los medios masivos de comunicación. En segundo lugar, salen a la palestra las contradicciones a las cuales se vieron sometidos los integrantes de la Casa Blanca que no pudieron explicar la creación del monstruo que es Osama y ahora combaten, y las contrariedades sobre la “exitosa” operación de sus combatientes.

Para indagar los vínculos Bin Laden y Estados Unidos y la creación del monstruo es necesario remitirnos al conflicto de la guerra fría. Guerra esta que tuvo como contendientes principales a Estados Unidos y la extinta URSS. Si bien, durante las cinco décadas que duró la denominada “Cold War” nunca hubo enfrentamientos directos entre estas dos potencias mundiales sí los hubo, en cambio, de manera indirecta vía países que representaban intereses en pugna para estos dos países. Piénsese, por ejemplo, en la guerra de Vietnam como un claro exponente de esta situación.

Afganistán, durante la década de los 70, sufrió la injerencia imperialista de la Unión Soviética. EEUU preocupado por el avance del comunismo en medio oriente decidió preparar la resistencia árabe y dejó en manos de la CIA aquella operación. Para ello se creó la organización denominada “Al Qaeda” (cuyo significado en español es Base de Datos) que tuvo como líder a Bin Laden, y a la que Estados Unidos proveyó de armamento y entrenamiento. La operación orquestada por la inteligencia norteamericana y dio sus frutos ya que gracias a la utilización de los misiles Stinger, Afganistán fue “liberada” y la URSS debió rendirse. Tras la exitosa operación contra la Unión Soviética, Al Qaeda quedó en el olvido para los Estados Unidos y el grupo continuó con sus actividades.

Así fue, palabras más palabras menos, la formación del grupo terrorista más buscado y combatido por Norteamérica y el mundo occidental: una construcción de los mismísimos Estados Unidos.

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Cuando el 11 de Septiembre de 2001 las Torres Gemelas de Nueva York eran derribadas por los atentados suicidas con aviones, desde la Casa Blanca apuntaron a Al-Qaeda pero mucho más hacia Irak y Saddam Hussein. Tras producirse los atentados, diversos periodistas norteamericanos mencionaron que Osama Bin Laden estaba enfermo por problemas renales y se encontraba sometido a diálisis. Esta versión dejaba por sentado la difícil operación terrorista dirigida por Bin Laden desde una cueva de Afganistán, lo cual ponía en duda la teoría de que el autor de los atentados haya sido este eremita saudí. La excusa de la invasión a Irak antes que a Afganistán, por parte de los halcones de la Casa Blanca, venía dada por la simple, pero nunca comprobada razón, de que Hussein (Sadam, no Obama) brindaba apoyo logístico y financiero a Al Qaeda y que además Irak era un receptáculo de terroristas jihadistas.

Tras la invasión de Irak, EEUU desembarcó sus tropas en Afganistán desencadenando así su intervención bélica más onerosa que luego traería problemas financieros como la actual crisis mundial devenida luego en económica. Con la excusa de derrocar al régimen que mantuvo a la red de terroristas que atacaron al World Trade Center y la inexcusable razón de capturar vivo a Saddam Hussein y Bin Laden, los Estados Unidos invadieron y sostuvieron dos guerras en una misma región en simultáneo. Desde 2002/03 hasta la fecha, ya pasaron ocho y nueve años de las invasiones y las guerras desatadas por el imperio norteamericano en medio oriente tras los atentados del 9/11 en busca de las pretendidas armas de destrucción masiva y del terrorista y genocida Osama Bin Laden.

En todos esos años, las dudas estuvieron a pedir de boca. La operación terrorista más grande de la historia mundial desatada sobre la nación más poderosa del mundo fue puesta en duda por las múltiples suspicacias despertadas tras las inconexiones sobre el derrumbe del World Trade Center. También, levantó sospechas por doquier el hecho de que la potencia imperialista más grande sobre la faz de la tierra con cientos de bases militares desperdigadas por el mundo y con el organismo de espionaje más desarrollado, no pudieran dar con Bin Laden en todos esos años.

Sin embargo, cualquier persona con sentido común y una lectura sigilosa sobre la política exterior norteamericana y su “diplomacia”, habrá podido percatarse de que encontrar a OBL, no era el objetivo inmediato de EEUU sino utilizar políticamente aquella búsqueda. De hecho, esa fue la excusa esgrimida para mantener dos guerras en simultáneo durante tantos años sin encontrarlo con tantos recursos con los que cuenta el imperio yanqui. El no encontrarlo le permitía a los Estados Unidos mantener la invasión en ambos frentes: el iraquí y el afgano. Y con ello aplicar miles de políticas “anti-terroristas”, manipular a su pueblo, y justificar acciones que sin un “enemigo” serían muy difíciles de llevar a la práctica.

No obstante, EEUU no podía (y aún no puede) sostener de manera eficaz la mentira sobre Iraq y OBL. El 18 de julio de 2002 Dale Watson, director de la división de Contraterrorismo del FBI, consideraba que Osama estaba “probablemente” muerto y que no contaban con información como para asegurar que se mantuviera con vida. Sin embargo, mientras los grandes monopolios informativos mundiales miraban hacia otro lado y no se hacían eco de las declaraciones de Watson, Bin Laden era “buscado” en Afganistán.

Resulta realmente incomprensible que los EEU hayan pasado tantos años sin encontrar a Bin Laden, teniendo en cuenta que se encontraba oculto en Pakistán, un histórico socio islámico de medio oriente cuyo servicio de inteligencia, el ISI, realiza operaciones en conjunto con la CIA.

Un conocido refrán popular reza: “Se puede engañar a algunos todo el tiempo, se puede engañar a todos por un tiempo, lo que no se puede es engañar a todos todo el tiempo.” Eso sucede con EEUU y Bin Laden.

Pero esas no son las únicas contradicciones a las cuales se vieron sometidos los integrantes de la Casa Blanca de Obama. En un primer momento, el presidente negro anunció que sus tropas estaban realizando una operación para capturar a OBL y someterlo a juicio. Momentos más tarde, anunció en cadena (inter)nacional que sus soldados habían dado con el terrorista en cuestión y que habían logrado asesinarlo, tiroteo y resistencia mediante. Sin embargo, más tarde, durante una rueda de prensa, un vocero oficial del gobierno yanqui, había expresado que el asesinato de Bin Laden se había producido sin resistencia por parte de Osama Bin Laden pero que aún así algunos soldados norteamericanos habían resultado heridos. Todo ello ante la atónita mirada de los periodistas.

Queda claro que los Estados Unidos no asesinaron a un asesino, asesinaron a un asesinado. Mataron a un muerto, a un fantasma. Y con ello, sepultar su cadáver será más complicado que habiendo matado a una persona real. La conclusión lógica que se extrae de una situación como la que se vive tras la muerte de Bin Laden, es que es una manera exitosa de presentar el fiasco geopolítico y económico que significó la guerra de Afganistán, que no es otra cosa más que un nuevo Vietnam para los Estados Unidos.

Por otra parte es una manera de sellar a un enemigo que ya era complicado de explicar, y dar por cerradas todas aquellas preguntas que inquietaban a los halcones yanquis sobre las suspicacias despertadas sobre la no aparición de Bin Laden, a pesar de que el tiro ahora les salga… por la culata. Y por último, y consecuencia lógica de lo antedicho, matar a OBL le permite a EEUU ir en busca de sus nuevos enemigos como el Irán de Ahmadineyad o la Venezuela de Chávez.

No obstante, las cosas no son tan simples. Lamentablemente para Barack Husein Obama, la “Operación Gerónimo” lejos de enterrar a Osama, lo desentierra.

viernes 25 de marzo de 2011

Una memoria progresiva

Hace tiempo escribí un artículo titulado “Que vuelvan los militares” para describir la sucinta consigna bajo la cual un gran sector de la clase media veía la solución de los problemas sociales argentinos dejando el poder en manos de las fuerzas represivas del Estado. Fue en tono de crítica y no un planteo del cual me sienta parte en que pensé titular aquél texto. Y fui claro en ese sentido.

Busqué denunciar que, a pesar de décadas de gobiernos democráticos, aún existían quienes clamaban –y claman- por un retorno a un sistema de gobierno cesarista y de sesgo autoritario: una dictadura. Los llamé, y aún lo sostengo: “los nostálgicos de la dictadura”.

Ya se cumplieron 35 años del último golpe militar con complicidad civil. Y considero que desde todos los puntos de vista se han dicho miles de cuestiones tanto a favor como en contra del penoso proceso iniciado aquella vez. Con esto, no pienso ni quiero decir, que con respecto al 24 de marzo el debate esté agotado o, peor aún, que ya todo haya sido dicho. En vez de ello prefiero rescatar la cuestión de la memoria y su finalidad. ¿Para qué recordamos y hacia adonde apuntamos con nuestra memoria? ¿Por qué hemos de optar por recordar (la memoria es selectiva) una tragedia humana tal como el genocidio de decenas de miles de argentinos?

La memoria tiene una razón de ser, un fundamento. Está ahí en algún lugar de nuestra cabeza para indicarnos como actuar en el futuro, permite recordar nuestro pasado y reflexionarlo, además, induce a analizar el presente y obrar en consecuencia. La realidad social de nuestro país ha dejado en claro que la memoria sobre los acontecimientos que se profundizaron desde el 24 de marzo de 1976 hasta 1983, llevó a proclamar el “Nunca Más” que es la leyenda que el conjunto de la sociedad argentina tiene presente sobre la dictadura. Para ello es que la memoria sirvió en este caso, para recordar algo que nunca más debe volver a repetirse: el golpe de estado y el genocidio. A propósito de ello la defensa de los DDHH se intensificó y con ello el fomento de la democracia y la mejora en la calidad de las instituciones argentinas.

Los episodios traumáticos, como el genocidio, son los que pueden generar dos situaciones disímiles entre sí: o bien un trauma que impida recordar el hecho, o mejor dicho, rehusar recordarlo; y en segundo lugar, puede ocasionar el recuerdo permanente y la no recuperación jamás de lo vivido. En la historia argentina con respecto a la dictadura del ’76 ocurre algo particular, la sociedad jamás se rehusó a recordar los hechos, por el contrario, apeló a que se investigaran los delitos de lesa humanidad, los abusos de poder y condenarlos consecuentemente. Por otra parte, la “recuperación de lo vivido” es problemática, porque en todo caso ¿Qué significa que una sociedad se recupere de un genocidio? ¿Que lo olvide por completo, que perdone a los culpables o, por el contrario, que se aferre a ese pasado e impida su repetición en el futuro? Prefiero la última opción. Sin embargo, las cosas no son tan simples como en apariencia se presentan. La sociedad expone “Ni olvido, ni perdón”, “Nunca Más”, y reclama por “cárcel común a todos los genocidas”. Esto ¿qué es? ¿Signo de una sociedad vengativa, de una sociedad que buscar reivindicar sus derechos o de una sociedad que no logra desprenderse de su pasado? Es síntoma de las últimas dos. Sigue buscando la justicia por un pasado tenebroso y no se desprende de él, por horrible que sea, porque es un acto de una sociedad madura que defiende, por sí misma, la ley que unos generales violaron desde todos los ángulos.

Ahora bien, la sociedad argentina recuerda el golpe, el genocidio y los diferentes ultrajes hacia la ley y todo el pueblo en su conjunto. Pero los recuerda desde el pasado y hacia el pasado. Tiene una mirada retrospectiva regresiva, no progresiva. Y me incluyo.

El sociólogo y politólogo alemán Alfred Grosser, dice en su libro “El crimen y la memoria”: ¿Para qué evocar el pasado, solicitar la memoria o, incluso, interrogarse sobre los recuerdos, cuando tantos crímenes se cometen en el presente? ¿No deberíamos provocar en cada persona el deseo prioritario de encontrar el medio, por pequeño que sea, que pueda contribuir a eliminarlos? (…) en casi todos lados y casi siempre, la memoria está presente. Para justificar o, por lo menos, para explicar. Para comparar con el pasado, aunque sea reciente. Para rendir cuentas de los cambios del presente. Para juzgar el presente en función del pasado: el de los propios, el del adversario, el de los verdugos o el de las víctimas.

Pienso en el crimen de Mariano Ferreyra, en el crimen de los aborígenes Qom asesinados en Formosa, en Julio López, en Luciano Arruga, y en tantos cientos de miles que en nuestro país no conocemos o que son violentamente silenciados. Me recuerdan el valor de la memoria progresiva: que así como se pudo juzgar, en la democracia, a los genocidas de la Junta Militar así también se puede y se debería proceder con los asesinos y represores de hoy. Y que caiga el que tenga que caer. Me recuerdan también que nos quedamos en palabras sin llegar a los hechos si no podemos honrar la memoria de Mariano, López, Arruga…enjuiciando y denunciando al sistema que oprime a los ciudadanos argentinos. Me enseña, que el legado social y cultural de la memoria sobre el 24 de marzo es de una magnitud inconmensurable, que las lecciones que hemos extraído desde allí hasta el presente no son erróneas ni incorrectas, pero que sí merecen actualizarse y ampliarse sobre la base de los acontecimientos de la actualidad. Para que el nunca más sea un Nunca Más hacia las falencias de la democracia, las violaciones de los DDHH del presente, de los crímenes políticos y de la desmedida represión estatal hacia la sociedad que reivindica sus derechos, el de la dignidad y la vida.

sábado 19 de marzo de 2011

Una nueva inyección del imperialismo

Si alguien pensó que actualmente el imperialismo es únicamente patrimonio de Estados Unidos se ha equivocado. Si hay alguien que confía que la globalización es fruto de la buena intención de los países globalizadores de llevar mejoras en el mundo y hacerlas universales, también se ha equivocado. Y por último si alguien deposita confianza en una institución como la ONU pensando que verdaderamente funciona como un organismo independiente y que brega por la paz, es que ha llegado al extremo de los errores.

El caso de wikileaks sobre fines de 2010 había dejado en claro el verdadero significado de la diplomacia para Estados Unidos. Se entendió, finalmente, que el léxico empleado en los comunicados oficiales no era importante por lo que decía literalmente sino lo que dejaba entender figuradamente. Una vez más una cuestión de léxico es fundamental para entender el orden mundial.

La resolución 1973 aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU el 17 de marzo pasado es ilustrativa en este sentido. Se trata de la creación de una zona de exclusión aérea sobre la Libia de Gadafi para “proteger a los civiles y a las áreas pobladas bajo amenaza de ataques” y de buscar “respetar la decisión del pueblo libio”. Por otra parte, el premio Nobel de la Paz, Barack Obama afirmó que Gadafi deberá atenerse a la resolución de la ONU o deberá afrontar las consecuencias que incluyen una acción militar.

En 2003 cuando Estados Unidos libró la intervención a Irak para despojar del poder a Hussein y apoderarse de recursos naturales estratégicos como el petróleo, se argumentó que la invasión se realizaba bajo el precepto de la “defensa de la democracia” y que las tropas mercenarias del imperio anglo-norteamericano llevarían la “libertad al oprimido pueblo iraquí”, además de acusar primero a la dictadura de Saddam que proveía de armamento y asilo al grupo terrorista Al Qaeda además de la fabricación de armas de destrucción masiva. Bajo todos aquellos postulados, ninguno fue llevado a la práctica. En aquel momento el discurso fue crudo y directo. En estos momentos de máxima tensión en oriente medio, la resolución 1973 de la ONU, guiada y conducida por EEUU no habla en términos específicos de derrocar a Gadafi.

Pero si anteriormente el país yanqui proponía liberar al pueblo iraquí y, en cambio, sembró la semilla del odio y la violencia, ahora que promete respetar la voluntad popular del pueblo libio lo que sigue es, lógicamente, el golpe de gracia para el mandato del líder libio. Paradigmáticos han sido los casos en los que bajo operaciones finamente calculadas, la inteligencia y el espionaje norteamericano ha orquestado golpes de estado disfrazados de civiles para hacerse luego cargo de la situación algún político que responde a los intereses estadounidenses. El fallido golpe a Chávez en 2002 es uno de ellos, el de Correa en 2010 también. El de Gadafi este año puede serlo.

Si en 2002 se prometió llevar la democracia a Irak y en vez de ello se trasladó un sistema totalitario y orwelliano dirigido por Norteamérica, ahora, que directamente se afirma la posibilidad de la acción militar las consecuencias, es previsible pensarlo, serían de lleno nefastas.

El imperialismo democrático y el bloque BRIC

Las intervenciones imperialistas de los Estados Unidos y sus aliados que conforman “coaliciones” están atacando países de los cuales todos desean tener su “tajada”. No es por una voluntad compulsiva de parte de Norteamérica sino más bien por parte de la votación surgida de un Consejo de Seguridad. De esta manera, la potencia occidental se oculta tras un velo de paz y democracia para luego hacer el juego sucio de la guerra moral, política, ideológica, cultural y geopolítica en Libia.

La resolución 1973 fue promovida por las potencias imperialistas de Francia, Reino Unido y el Líbano. Fue aprobado por diez votos positivos y cinco abstenciones provenientes del bloque de países emergentes constituidos por Brasil, Rusia, India y China. Lo que constituye una clara división de aguas en cuestiones de acción militar y una visión de mirar el reordenamiento mundial.

Tras la aprobación de la resolución que permite la acción militar sobre Libia para contener los ataques a blanco civiles por parte de acólitos al régimen, voceros del gobierno declararon que se trataba de una injusticia y una clara agresión. Gadafi, por su parte, ordenó el cese el fuego. Además, envió una carta al presidente Obama en donde terminantemente expresó: "Yo tengo a todo el pueblo de Libia conmigo y estoy preparado a morir. Tenemos todos los hombres, los niños y las mujeres conmigo. Nada más". En otro orden de cosas, el líder libio denunció que los medios de comunicación intensificaron la magnitud del conflicto, echó culpas a la organización terrorista Al Qaeda por “fogonear” la revuelta en los jóvenes y alertó que la trama de la intervención se trata de una conspiración para controlar su petróleo.

Por el momento la coalición ya empezó sus ataques con Francia liderando la ofensiva, el mismísimo Sarkozy aseguró que sus tropas se encuentran “frenando la locura asesina” del líder libio. A propósito, la marina estadounidense desplegó su potencial militar marino al enviar buques de guerra para atacar Libia sobre el mar mediterráneo.

La situación aún es incierta, se desconoce si Gadafi podrá sortear este conflicto, si podrá seguir al frente de su país. Un aspecto es seguro, las cosas no quedarán en una intervención militar sin más. Gadafi ya afirmó su firme disposición a luchar, fue contundente: “lo lamentarán”.